111 – Alimentar a los Demonios, con Margit Glassel

throma
Miércoles, 9 de Octubre de 2019

En el programa de hoy hablaremos, entre otras cosas, del necesario Trabajo con la Sombra. En el libro “Alimentando a los demonios”, Tsultrim Allione adapta al mundo occidental de una serie de técnicas iniciadas en el siglo XI por Machig Labdrön, yoguini tibetana. Sin embargo, la esencia de estas prácticas orientales puede resultar mucho más cercana de lo que podamos pensar en un primer momento.

Este es un programa especial, porque para nosotros es un honor que Margit Glassel, a la que seguramente conocéis por su trabajo como astróloga, haya accedido a la entrevista que vais a escuchar. Una entrevista en la que, dado el bagaje de nuestra invitada, aparecen muchos y variados temas: astrología, tarot, sombra, mitología, magia ceremonial o budismo tántrico. Además, Margit nos hablará de sus próximos proyectos.

¡Esperamos que os guste!

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Para la suscripción al grupo de Trabajo con la Sombra (inicio 13/10/19) es necesario escribir a: grupos.margitglassel@gmail.com

 

 

TERRA : Una oportunidad de re-conexión con el Territorio

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Acabo de pasar uno de los cumpleaños más tristes de mi vida. Sola en casa, haciendo limpieza, tratando de recuperarme de una serie reciente de sismos existenciales, mi feed se llena de noticias acerca de los incendios en el Amazonas.

La alarma ha tardado en llegar a los medios, y mientras se derrumban los árboles, los animales tratan sin éxito de huir de las llamas y las comunidades indígenas asisten a la destrucción del territorio en el que enraízan sus vidas, desde el resto del mundo se alzan las voces por lo que está sucediendo en el “pulmón del planeta”.

Entiendo que se quiera subrayar la importancia del caso apelando al más puro etnocentrismo occidental. Sin embargo, teniendo en cuenta la manera en la que muchos tratamos nuestros pulmones – o a cualquier otra parte de nuestros cuerpos-, dudo que surta algún efecto duradero.

Se apunta a culpables, se identifica a los monstruos: La culpa siempre es de “otros” (si podemos pintarlos del color político del adversario, tanto mejor). No falta, tampoco, la mortificación: El ser humano es una basura que haría bien en extinguirse, en desaparecer de la faz de la tierra… Al fin y al cabo, es más cómodo desaparecer que trabajar por alguna forma de reparación del daño cargando con el peso de que ésta no pueda ser completa.

Aparecen los reproches y discusiones acerca de cuál de las causas anotadas en nuestra agenda común resulta más urgente o legítima: Que como no es Nôtre Dame no remueve conciencias, que nadie habla de los incendios en Siberia, que no está bien mirar tan lejos cuando aquí al lado tenemos bastantes problemas o, al contrario, que los problemas de aquí al lado no son nada comparados con lo que pasa allí.

Lo cierto es que hay trabajo para todos. Todo gesto útil debería ser bienvenido.

Aquí y allá florecen plegarias y propuestas de acción mágica comunitaria. Sin despreciar ni una sola de las buenas intenciones, resulta inevitable preguntarse qué fuerza va a apoyar esas acciones mágicas, qué poder en ellas puede compararse al de aquellos que respiran y laten con las selvas, forzosamente desterrados, quienes, además de apelar al mundo invisible, se están dejando literalmente la piel sobre el terreno.

En el fondo, corremos el peligro de que la intención de fondo de esas plegarias no sea otra que la de tratar de acallar a los demonios que asaltan nuestras conciencias en un momento puntual.

¿Dónde está nuestro (auténtico) poder para transformar la realidad? ¿Cuándo fue la última vez que nuestra magia dió un resultado contundente?

La noticia  de los incendios se convierte en tendencia, se abre camino como un caudal desbordado al que se suman los ríos de aquellos avisos y recordatorios acerca del estado de las cosas que hacemos todo lo posible por ignorar en nuestro día a día.

Cuando algo nos recuerda que el tiempo se nos acaba y nuestros mecanismos de defensa no consiguen ignorar el llamado, se despliega en nosotros un amplio surtido de emociones: rabia, culpa, miedo, impotencia, desesperación. Estas emociones, que deberían movilizarnos a la acción, nos superan, acaban proyectadas contra «el mundo» o «los otros», o nos ahogan en un mar de auto derrota que normalmente cubrimos con una densa capa de autocomplacencia.

Esta manipulación del caos emocional no deja de ser una forma de control y alienación por parte de un sistema que se alimenta de esto para seguir arrasando a sus anchas.

Queremos (necesitamos) hacer algo, pero no sabemos cómo, un Monstruo araña nuestras entrañas, nos agotamos, lo emborrachamos, le damos sedantes, hasta que conseguimos devolverlo al sótano del que ha escapado. Sus pasos nerviosos, el rascar de sus zarpas en el suelo de la prisión a la que lo hemos confinado, seguirán cuestionándonos desde las sombras.

Invertimos mucha energía en mantener al Monstruo encerrado.
Y, tal vez, ese no sea su lugar.

No entendemos lo que está pasando en realidad, ni nuestro papel en el escenario. Una parte de nosotros se ciega de manera refleja ante el dolor de la conciencia. Hemos perdido la referencia de lo que significa ser humanos y habitar un territorio que está tan vivo como nosotros.

Cuando extendemos nuestros vínculos a la tierra que nos sostiene, al aire que respiramos, al resto de seres que laten en un lugar concreto, el Territorio responde. Formamos parte de una realidad que va más allá de los límites de nuestra piel y, al mismo tiempo, es capaz de permearla y afectarnos.

A medida que tomamos conciencia de los vínculos que nos unen al entorno, empezamos a identificar los intercambios que se producen en esta relación, y del mismo modo que la afinidad puede hacer que dos personas ajusten el ritmo de sus pasos, de sus respiraciones, o del latido de sus corazones para sincronizarse, el Territorio nos acompaña.

Mientras el vínculo con el Territorio permanezca olvidado, nos perseguirá la insidiosa y criminal idea de que nada de lo que intentemos será suficiente. Al fin y al cabo, ya estamos bastante convencidos de no ser lo suficiente en otras áreas de la vida.

Hay otras maneras de hacer las cosas.

He dedicado toda mi vida al estudio y la práctica mágica, pero nada en este recorrido puede compararse a lo que supuso la reconexión con el Territorio y el trabajo con la Sombra. Literalmente, me llevaron a reconfigurar mi visión de la realidad y, de paso, a obtener resultados bastante maravillosos en la práctica mágica, que perduran en mi cotidianidad.

Con el objetivo de iniciar el rescate de los vínculos perdidos, orientar nuestra intención y cargar de poder nuestra palabra a través de un intenso trabajo con la Sombra, he decidido ofrecer TERRA, un entrenamiento de tres meses en trabajo con el Territorio.

Tomaremos como base la brujería tradicional, pero va a ser lo suficientemente abierto para que pueda acercarse un practicante de cualquier corriente. Sin embargo, la práctica y la participación serán esenciales para llegar a la clase de experiencias a cuyo encuentro salimos.

Vamos a salir de casa, a mancharnos las manos de tierra, e invitar a algunos de nuestros demonios a nuestra mesa. Hay que hacer el trabajo y nadie obtendrá un diploma al final… Ni lo echará de menos.

Más información en las próximas semanas. Por el momento:

TERRA es un entrenamiento en trabajo mágico con el Territorio y los espíritus que lo pueblan, incluyendo el Territorio urbano. Inicia el 21 de Septiembre y la duración estimada es de 3 meses, en los que se recibirán dos entregas de material por mes, realizando un seguimiento a través de un grupo privado en Facebook.

Puede participar cualquier persona desde cualquier lugar, sólo debe escoger el territorio con el que trabajar y un proyecto en defensa de la naturaleza, del patrimonio o de carácter humanitario con el que colaborar, ya sea a nivel global o local.

TERRA es una iniciativa altruista, tiene un precio y pagarlo es parte del mismo entrenamiento. 2/3 del importe irán destinados a la causa escogida por el participante, el 1/3 restante servirá para el mantenimiento de los proyectos Encrucijada Pagana y WITCH Hispana. El precio se determinará en función del sueldo mínimo interprofesional del país en el que resida el participante. Existe también la opción de convalidarse por horas de voluntariado.

Más información en:  www.encrucijadapagana.org/terra/
O escribiendo a encrucijadapagana@gmail.com

Imagen de The Darkness of Light Tarot

0 Al Este del Sol, al Oeste de la Luna 0

 

Jueves, 27 de Diciembre de 2018

Capítulo especial de invierno en el que aparecen muchas semillas que desarrollar en la próxima temporada en el que el cuento noruego “Al Este del Sol, al Oeste de la Luna”, emperantado con el de Eros y Psique, será el hilo conductor para hablar de folklore, mitología, historia, brujería, paganismo y otros temas habituales en la Encrucijada.

En este recorrido por los bosques nórdicos encontraremos al Rey Valemon y los antiguos cultos dedicados al oso, conoceremos al nisse, su relación con los espíritus de los antepasados y el solsticio de invierno, visitaremos los Salones del Inframundo y las Moradas Celestes, y por supuesto trataremos con gigantes y trolls y otras formas de la Sombra.


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